El Real Cambio Político en México
Respecto a lo enunciado por el autor al considerar que “No existe democracia sin sistema equilibrado de partidos políticos, y por supuesto de elecciones”, resulta poco convincente en la realidad que vive el país en los últimos años.
Desde mi muy particular punto de vista, no son los partidos políticos un elemento de existencia para las democracias modernas, si lo son, la Constitución, la división de poderes, el respeto a las garantías individuales y, claro, la realización de elecciones periódicas y libres los elementos de existencia de una democracia.
Considero que a la fecha de realización de este libro y después del sentido triunfalista de la llamada transición democrática del año 2006, llevaron al autor a realizar dicha consideración, es entendible, sería oportuno saber si piensa lo mismo en esta época.
Sin embargo, no podemos demeritar el ejercicio, bien articulado que el poder real de nuestro país realizó para llegar a tales circunstancias históricas, y que fueron realmente situaciones mediáticas las que presionaron para que sucediera esa “alternancia en el poder”; reconozcamos que no fue realmente una aportación a nuestra democracia ni mucho menos a nuestro Sistema de Partidos y que tampoco edificaron un sistema competitivo y equilibrado.
La realidad es que la desestabilización interna del PRI que efectivamente se originó desde el año 1968 y la llegada de los “tecnócratas” al poder, obligaron a realizar una serie de concesiones, a regaña dientes, no originadas del interior del sistema político sino de recomendaciones exteriores internacionales. Es decir, ya no se podía sostener la “dictadura perfecta” en la visión internacional de un Estado Democrático Moderno.
El resultado es, entonces, únicamente un cambio de roles en la actividad política sin otorgar con ello el control completo del Estado, tan sólo con la parte que menos parece importar al “poder”, ya que la administración y control de la economía sigue y seguirá en manos de quienes la han tenido históricamente. Si no pregúntense ¿Cuánto más seguirá al frente del Banco de México su "Dictador"? porque Presidente no es; o ¿Cuál es la escuela del actual Secretario de Hacienda?
La implantación de Instituciones que regulen el quehacer electoral, ya sea ciudadanas o jurisdiccionales (IFE o TEPJF), son tan sólo, los mínimos requisitos que un Estado Democrático debe cumplir, como el nuestro, en el que su historia negra de abuso del poder y de excesos en su ejercicio, requieran de una legitimación y procuren la gobernabilidad.
Es interesante observar que, el autor al desarrollar este primer apartado haga patente el alejamiento de los partidos políticos con los ciudadanos, como si fueran, efectivamente, entes que completamente se encuentran sumergidos en su muy aislada actividad política, en la que los ciudadanos sólo cumplen el rol de reclamantes, y al gobierno como ese dador de pluralidad e impulsor de reformas. Esta óptica que encuentro, refuerza las ideas que he manifestado en párrafos anteriores, y que aunque se reconocen en el libro los desencuentros políticos, existe una idea demasiado optimista del papel que juegan los partidos políticos en la vida democrática del país.
¿Imprescindibles los partidos políticos?
No coincido en nada con la afirmación del Autor “Los partidos políticos, en su acepción contemporánea, son imprescindibles para la democracia”, si el estudio fuera netamente legal, efectivamente, así lo consagra la Constitución, pero al ser éste un material de análisis, creo que tal idea atenta contra la opinión de la sociedad civil organizada.
La realidad es que los partidos políticos tienen el monopolio del poder y los ciudadanos no hemos generado los contrapesos suficientes para debilitarlo, el interés al debilitamiento de ese monopolio es consecuencia del incumplimiento -de los partidos políticos- con la obligación constitucional de mediación entre Gobierno y sociedad y ser ese adecuado canal de comunicación.
Los militantes de los partidos políticos si bien forman parte del “pueblo” gozan de un estatus superior al formar parte de las Estructuras del Estado, y es desde sus cúpulas, donde sólo buscan administrar, subsistir y gobernar, dejando a la suerte, o a la balanza comercial, el progreso y el desarrollo micro espacial del ciudadano, por lo que sólo denotan atender lo que afecte a sus intereses.
Más que representar una expresión política y una alternativa a la participación política ciudadana se asumen como gobierno propiamente y concentradores de votos.
Por tal motivo, no considero que sean los partidos políticos imprescindibles, sólo necesarios, hasta el momento en que la sociedad civil aprenda y conozca el funcionamiento del Sistema. En los últimos años y en pleno ejercicio del poder que se les ha conferido, así como del gobierno que sustentan, sólo han dado muestras de contracción a la participación directa; con las últimas reformas electorales, se ha bloqueado la participación de las agrupaciones políticas, la creación de nuevos partidos políticos, la casi imposible candidatura independiente, entre otras, que sólo muestran, nuevamente, la necesidad de matizar los candados que aparentemente habían quitado a la pluralidad de expresiones.
El autor hace un recuento evolutivo de los derechos, obligaciones y prerrogativas que los partidos políticos tenían desde la reforma de 1977 y hasta 2003, insistiendo ese progreso democrático legal que fueron teniendo, como si a los ciudadanos nos debieran complacer tantas reformas democratizadoras y de avanzada. Ahora desde mi punto de vista me queda claro que tanta apertura no fue mas que para permitir al PRI la constitución de sus partidos “satélite” y prever desde entonces que se convertiría en oposición, quizá es darle demasiada concesión a una estrategia inteligente, pero si no fue planeada, finalmente le ha resultado benéfica, sino veamos ahora al PANAL y algunos partidos locales de las Entidades.
Respecto al tema final del libro, intitulado las elecciones, es una excelente monografía para todos aquellos ciudadanos que, como lo dice el título del libro, quieran entenderlas.
Conclusión
Sin el afán de demeritar, de ninguna manera, esta obra y con todo respeto que le tengo al Autor, considero que este libro esta cargado de mucha información optimista y completamente subjetiva e institucionalizada, respecto al tratamiento de los partidos políticos, no se hace una reflexión sobre las crisis que desde esos años vivían, lo considero necesaria, así como de los hechos políticos fundamentales emanados que llevaron al cambio de partido en el poder.
Al ser esta una serie de libros con el fin de explicar, de forma clara, distintos temas políticos-electorales y que podríamos considerar, incluso, materia de educación cívica y construcción de ciudadanía, deberían enfatizarse el análisis critico al tratar hechos históricos, que otorguen al lector un mejor contexto, que generen reflexión y finalmente una opinión.
AUNQUE NO TE CONOZCO Y ENTIENDO QUE ALGUNOS ARCHIVOS POR ALGO TIENEN CANDADO, TAMBIEN CREO Q LA INFORMACION DEBE CIRCULAR Y MAS CUANDO SE USA ADECUADAMENTE, SOY ESTUDIANTE Y ESTOY HACEINDO MI TESIS CINVERTI UN ARCHIVO QUE DEVERAS NECESITABA... MUCHAS GRACIAS
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