martes, 25 de marzo de 2008

Nueva Conformación del Poder Legislativo Mexicano

Naturaleza Jurídica y Conformación del Poder Legislativo

Con fundamento en lo dispuesto por el artículo 50 constitucional, el poder legislativo de los Estados Unidos mexicanos se deposita en un Congreso General, que se dividirá en dos cámaras, una de diputados y otra de senadores.

Para la conformación de poder legislativo efectivamente es imperante la determinación del número de habitantes que tienen el derecho de elegir a quienes serán sus representantes, otro factor es la determinación geográfica de los límites territoriales de los distritos de elección y las circunscripciones en las que se encuentra dicha población.

Esta geografía establecen 300 distritos de elección uninominales y cinco circunscripciones plurinominales, sin embargo, para el caso de senadores la representación no depende del número de habitantes de la dimensión de los territorios ya que es una potestad de los estados de la federación contar con cuatro representantes en la cámara de senadores dos por votación mayoritaria uno por primera minoría y otro por representación proporcional.
Con fundamento en el artículo 53 constitucional la demarcación territorial de los 300 distritos electorales uninominales será la que resulte de dividir la población total del país entre los distritos señalados. La distribución de los distritos electorales uninominales, entre las entidades federativas, será teniendo en cuenta el último censo general de población, en ningún caso la representación del estado podrá ser menor de dos diputados de mayoría. Sin embargo, como es de todos conocido, dicha distribución atiende más a un criterio político, que demográfico.
Las cinco regiones de circunscripción plurinominal que conforman la República Mexicana son agrupaciones de varios estados que, para efectos electorales, funcionan como una sola región. Son plurinominales porque en ellas se puede elegir a más de un diputado en función de los porcentajes que obtengan los partidos políticos respecto de la votación total en esa circunscripción.
Existen algunos criterios para determinar esta circunscripciones tales como:
· Contener aproximadamente la misma cantidad de población y distritos electorales,
· Respetar las características geográficas de cada zona, como son las sierras, ríos, valles, cañadas, las principales vías de comunicación etc.
· Procurar que estas se acerquen a la figura geométrica de un polígono regular,
· Cuidar que estas regiones solo incluyan estados completos.

Cámara de Diputados

Conforme a los artículos 52 y 53 constitucionales la Cámara de Diputados se integra con 500 diputados, integrados por:
  • 300 son de mayoría relativa, electos por el sistema de distritos uninominales. A estos representantes se les denomina diputados por mayoría.
  • 200 restantes son de representación proporcional o plurinominales y se eligen mediante un sistema de listas de candidatos presentadas por cada partido político en cada una de las cinco circunscripciones. En éstas los diputados son designados a partir de la cantidad total de votos que cada partido obtiene.
Los diputados tanto en el ámbito federal como en el local son electos cada tres años (Art 51 constitucional).

Cámara de Senadores

Según el artículo 56 Constitucional la Cámara de Senadores está integrada por 128 miembros, de los cuales:
a) 64 Senadores (2 por cada estado del país, y 2 del Distrito Federal) son elegidos por el principio de votación mayoritaria.
b) 32 Senadores (1 por cada estado y 1 del Distrito Federal) son electos por primera minoría, la cual le corresponde al partido que haya ocupado el segundo lugar en las votaciones de la entidad de que se trate.
c) 32 Senadores son electos por el principio de representación proporcional mediante el sistema de listas votadas en una sola circunscripción plurinominal nacional, es decir a partir de la cantidad total de votos para senadores que cada partido obtenga en todo el país.
La totalidad de los senadores serán elegidos cada seis años.
Los requisitos para ser senador son los mismos que para ser diputado excepto el de la edad, que es de por lo menos treinta años cumplidos al día de la elección (Art. 58 constitucional).

Propuesta del Tratadista Jorge Fernández Ruiz

Visto lo anterior, la propuesta que centra el Autor del Libro Poder Legislativo, Jorge Fernández Ruiz, respecto a la Cámara de Diputados gira en torno a 3 ejes fundamentales:

Cámara de Diputados

  1. Crecimiento Desmesurado de la Cámara de Diputados
  2. La gravosa carga fiscal que representan
  3. El Antidemocrático Sistema de Representación Proporcional
Respecto al primer punto, el autor señala que los 500 diputados que integran la Cámara de Diputados resulta excesivo si se compara con los cuerpos homólogos de otros sistemas bicamerales de América; y haciendo una comparación respecto al número de población de algunos países y sus respectivas Cámaras, efectivamente resulta, que el crecimiento desmesurado de nuestra Cámara se puede interpretar como resultado de la conciliación entre los actores de un sistema de partido hegemónico que le permitió mantener su cuota de curules a repartir entre sus estructuras corporativas, a la vez que permitió a los partidos de oposición alcanzar un número significativo de asientos en dicho cuerpo legislativo, como ocurriría en procesos electorales en los que ya no logró el PRI la mayoría en ambas cámaras.
Lo anterior conlleva al segundo eje que es: el factor económico, por lo que seguir mantenido en la actualidad dicho crecimiento desmesurado de la estructura legislativa, representa una carga presupuestaria sobre una población que en su mayoría se encuentra en condiciones de pobreza y marginación. Por lo que predica la conveniencia de reducir el número de curules para eliminar esa sobre representación de población y afirma, incluso, que no por duplicar el número de integrantes de un órgano legislativo se duplica, o cuando menos se mejora un poco su productividad, efectividad o calidad de su actividad pública.
Finalmente señala que debería terminarse con el antidemocrático sistema que permite a las cúpulas de los partidos, colocar a sus incondicionales en los primero lugares de sus respectivas listas cerradas y bloqueadas de candidatos a las circunscripciones plurinominales, aquellos con la única posibilidad de alcanzar un asiento en la Cámara de Diputados. Señala el autor y destaca la fórmula que sigue el Estado de Nuevo León y que debería emplearse para la éste sistema que consiste en que, las diputaciones de representación proporcional que correspondan a cada partido serán asignadas a los candidatos que no habiendo obtenido el mayor porcentaje de votos por su distrito, hubieren obtenido el mayor porcentaje de votos en su distrito a favor de su partido, lo que equivale a que los candidatos no sólo compitan con los de otros partidos sino con los del propio, pues resultarían electos los que alcanzaran las votaciones mayores.
El autor respecto de la Cámara de Diputados propone que se reduzca a 250 el número de diputados de los cuales la mitad podría discernirse por el principio de mayoría relativa en distrito uninominales y la otra mitad por representación proporcional, con lo cual la geografía reduciría a 125 distritos electorales uninominales, los que para la elección de diputados de representación proporcional se reagruparían en cinco circunscripciones plurinominales, cada una de las cuales comprendería todos los distritos electorales en varias entidades federativas para elegir un promedio de veinticinco diputados, de suerte que no se emplearían listas electorales.

Cámara de Senadores

Para el autor en estudio, la composición actual atenta contra el sentido histórico y federalista del Senado, en virtud de que éste representa teórica y prácticamente, el sentido del pacto federal, conforme al cual todos lo estados son iguales, de donde su representación debe ser paritaria y en el que, incluso, en su origen, es la voluntad de los estados determinante para la conformación del Senado, en el que los senadores eran designados por la legislaturas de cada uno de los estados.
Por lo que es una exigencia ciudadana reducir el número excesivo de sus miembros y terminar con las críticas basadas en tradiciones y razones históricas de su actual composición. Por lo que se debería adoptar un esquema que permita reducir a la mitad el número de senadores, sin menoscabo de la apertura y la pluralidad de la institución.
Por lo que se podrían elegir 32 senadores por el principio de de mayoría relativa, uno por cada entidad, y 32 por el de presentación proporcional en una circunscripción plurinominal, y que para la designación de estos últimos se utilizara la fórmula Hare-Andrae, (designación por conciente electoral).
Con la fórmula propuesta se podría desarrollar una composición plural y democrática del Senado, configurado mediante un sistema electoral mixto que emplearía de manera paritaria los principios de mayoría relativa y representación proporcional, y evitaría el repudiado capricho de la partitocracia de convertir en senadores a quienes las cúpulas partidistas quieran favorecer para asegurarles su presencia en el Senado, sin el menos esfuerzo no contender en la liza electoral, como lo sostiene el autor; logrando en el mismo sentido, que los candidatos no compitan contra otros partidos sino contra los de su mismo partido, evitando incuso la asignación de escaños para la primera minoría, lo que concilia la representación proporcional con la representación igualitaria de las entidades federativas.

Propuesta Personal

Considero que las propuestas formulada por el tratadista Jorge Fernández Ruiz son posibles y moderadas, que si bien busca en mucho el adelgazamiento de la estructura legislativa, no necesariamente atacan el problema frontal por el que la mayoría de los ciudadanos se encuentran insatisfechos con el órgano que les dice representar. Por el contrario jugando las mismas reglas de nuestro sistema de representación mixta, el autor únicamente atenúa la posibilidad del abuso político de los partidos, su fuente de poder político y económico, el asegurar reglar claras para la postulación de personalidades que quieran imponer en el órgano de mayor poder, y en continuar con la oferta de candidatos sin que los ciudadanos tengan la posibilidad de ingerir en la decisión de los mismo y sólo su participación sea en la elección de éstos.
De tal modo que la propuesta que someto a consideración es la eliminación del sistema de representación mixto, que como acertadamente lo explica el tratadista en algunos capítulos de su libro, fue una necesidad histórica dentro de un sistema hegemónico de control partidista, que en la actualidad sólo ha servido como forma de colocación estratégica de cuadros cuya función sea de mantener el control al interior de los grupos parlamentarios o de negociadores experimentados que destraben intereses encallados.
El acceso y respeto a las minorías, demagógicamente, se ha tratado de llevar al escenario político legislativo, ha quedado demostrado que a las minorías es lo que menos representan las legislaturas contemporáneas, incluso me atrevo a señalar que ni siquiera son los espacios en que les interesaría manifestar necesidades prioritarias. Ha quedado demostrado que los partidos considerados minoría, únicamente se refiere a su valor cuantitativo dentro de una elección y no por lo que representan en esencia, es decir, un Partido Verde Ecologista no representa más que a la minoría de su “familia”, aunque se escuche poco sería esta afirmación; un Partido del Trabajo que sólo ha demostrado ser apéndice de otros partidos, y así sucesivamente podríamos calificar a cada uno de ellos con sus respectivas “cualidades”.
Por lo que es una necedad real e insostenible que, so pretexto de mantener una crítica constructiva que en su momento realizó el Presidente Kennedy al entonces Presiente de la República Adolfo López Mateos respecto a la protección de las minorías, se siga dando acceso a quienes con su escasa representación, y al cobijo de la figurada protección de las minorías se busque el acceso al poder político e insensible, y así como intencionalmente he mezclado los términos “minorías” desde el punto de vista cuantitativo electoral y cualitativo social, es cómo lo hacen los propios partidos políticos con la intensión de convencer.
Así, el hecho de prescindir de la presentación proporcional, ni nos hace menos democráticos ni menos coherentes con nuestro futuro legislativo, por el contrario con los mismos argumentos con los que el tratadista antes mencionado apoya su propuesta apoyo la mía en virtud de que:

Cámara de Diputados

Para la Integración de la Cámara de Disputados bastaría con tener 300 diputados por el principio de mayoría relativa, ese número, en virtud de que la geografía electoral así considerada para la división del territorio, 300 distrito uninominales, está planteada y la cual no considero oportuno reestructurar, ya que finalmente nada tiene que ver con la densidad de población; y mal acierto sería encontrar una que llevaría aún más tiempo implementar.
La eliminación de los llamados diputados de partido que sólo representan a los intereses de su bancada, y a las cúpulas partidistas, la bien llamada clase política del país, representaría un gran ahorro al erario de los mexicanos.
No sería entonces entretenernos en calificar de democrático o antidemocrático la forma en que los partidos designan sus listas de candidatos para ser votadas en circunscripciones, ya que dichas circunscripciones desaparecerían, ya que igualmente no representan ninguna calidad geográfica justificable sino meros territorios históricos de influencia.

Cámara de Senadores

Sin la intensión es eliminar el sistema mixto de representación y coincidiendo con las reflexiones echas por el tratadista multicitado, efectivamente el Senado tiene la naturaleza de representar a las entidades que en pleno ejercicio soberano suscriben el pacto Federal, por lo que contar únicamente con 32 senadores es suficiente para ésta representación nacional. 32 senadores electos por el principio de mayoría relativa en cada una de sus entidades.

Conclusión

Si bien una propuesta como esta requeriría de mayores puntos de análisis, considero que los anteriores planteamientos se circunscriben dentro del espíritu de contar con un Poder Legislativo representativo de los ciudadanos, que se adapte a la realidad por la que los partidos políticos viven, su aparente crisis y no lejana desaparición, con lo cual se tendría que preparar los mecanismos adecuado para dar paso a la incursión de nuevas formas que continúen con la División de Poderes, y sobre todo éste poder fundamental del Estado Mexicano. Si bien las candidaturas ciudadanas o independientes no parecen ser una alternativa a corto plazo, el prescindir de las representaciones impuestas por partidos, vía diputados o senadores de partido, dará pie a una mayor reflexión sobre las distintas alternativas que la nueva realidad política y representativa del México del Siglo XXI requiere.

3 comentarios:

  1. Hola, estoy de acuerdo con tu opinión de buscar que se haga una reducción a 300, de hecho de eso se trata mi tesis, pero el problema al que me estoy enfrentando es que varios autores, por mencionar alguno a Gemi José González, no comparte nuestra idea, si tuvieras algunos otros autores con los cuales yo pudiera fundamentar nuestra propuesta te lo agradeceria de antemano. Gracias

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  2. Que tal, es un gusto saber que hay quienes opinamos en el mismo sentido.

    Por lo pronto te recomiendo esta lectura que comento, en la que encontrarás mucha información respecto a este tema.

    He de decirte que es un tema muy dificil de encontrar en los libros,existen infinidad de artículos periodísticos respecto al tema, me imagino que estarás tratando de encontrar también algunas referencias internacionales, sobre las cuales a la mano no tengo, pero te prometo buscar, si me pasas tu correo. Un saludo

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  3. Ok. muchas gracias, me dieron una referencia, que buscara algo sobre el Plan Virginia y New Jersey, en eso estoy. Mi correo es ody24@hotmail.com, Gracias, su ayuda me será de gran ayuda. : )

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